Serie: Seguimos esperando...

Las alas dormidas

Con la infancia arrebatada
desde siempre
sin piedad
sin mesura

Guardan en su memoria
una leve chispa
la génesis de Orión
una promesa muda
el secreto del Grial

Cuando sus alas despierten
y repitan desnudos sus nombres
nacerá el camino que les devuelva la vida

La Campana que no Repica

Están allí
sentadas hace horas
o quizás años

Ya no esperan el recreo
sino encontrarle sentido
a lo que dicen enseñarles

La escuela pública
es su último refugio
a un futuro que ya lastima

Una bandera que no flamea
un rincón que alguna vez fue aula
un ángel hecho maestra
una nación reducida a un cartel

Esperan...

La que mira desde
el rincón del olvido

Se acurrucó en el rincón más callado
como queriendo hacerse pequeña
para que el mundo no la viera doler

La infancia se le hizo adulta en la carne

Aprendió a esperar sin promesas
a abrazarse sola por las noches
a jugar con lo que queda

Su mirada cuenta secretos
herida tras herida
esperando
a quien los quiera escuchar

Serie:Seguimos Esperando...

Un día desperté, y estaban allí,
alrededor de mi cama.
Muchos con hambre, con dolor en el pecho.
Algunos golpeados, con sueños perdidos…
Los miré sorprendido, parado en el umbral de mis sueños.

—¿Qué hacen? —pregunté desconcertado.

Uno de ellos, el de ojos más vivaces y profundos,
me respondió con un susurro entrecortado:

—Seguimos esperando...

Me quedé suspendido del silencio que tejía la noche.  Dudé... ¿Les pregunto qué esperan?
¿Por qué están aquí?

No me animé.  En el fondo,  sabía la respuesta.

De pronto, recuperé la vista en la penumbra avergonzada.
¡Ya no estaban! ¿Dónde se fueron?

Tardé unos minutos infinitos en volver a mí.

Así fue que les di vida en cada trazo de mis trabajos.
Y siempre que puedo, los muestro.


Porque quizás, si alguien se detiene, si se atreve a mirar,  también se pregunte qué esperan.

Y tal vez,  tal vez en lo más profundo de su corazón,  reconozca que ya sabe la respuesta. 

Las Raíces del Polvo

Se sientan sobre el polvo de los días
que nadie recogió

Con la piel firmada por huellas
que desconocen

Así se fueron hundiendo
lentamente
poco a poco

Como raíces
que nunca eligieron crecer allí
Pero lo hicieron igual

Las que aún esperan sentadas

Calladas
Comparten
el silencio acumulado

Sus vestidos deshojados
intentan aferrarse
a la memoria esperada
que nunca llegó

Continúan sentadas
Inmóviles

Como quienes saben
que en realidad
no pueden irse

Donde el sol entra
pero no alcanza

Avergonzado, ni les roza el alma

Temeroso de herir con su tibieza
a quienes aprendieron a vivir
casi sin nada

Sólo esperan
Quietos
Lacios
Detenidos

Una espera que no grita
No golpea puertas
No trae regalos en enero

Acerca de la Obra

"Un día desperté y estaban allí alrededor de mi cama..."

Con esa frase comencé esta serie, y desde entonces ya no hay descanso posible. La obra propone poner en escena a una infancia que no es solo marginal, sino invisibilizada: la infancia que espera, que resiste, que interpela.

"Seguimos esperando..." no busca documentar la pobreza: la encarna. A través de retratos crudos y poéticos a la vez, la serie nos enfrenta a un drama humano estructural que avanza agazapado detrás de porcentajes y cifras como si el mundo fuese tan solo una planilla de estadísticas.

Cada imagen está cargada de gestos mínimos que condensan una historia: un abrazo que reemplaza la manta, una muñeca caída que ya no consuela, una niña que carga a otra como si ya hubiera asumido un rol adulto.

La estética digital no disfraza la escena, sino que la intensifica.

Los trazos, las texturas, las luces cuidadosamente diseñadas no buscan embellecen el ambiente: lo revelan.

Me propongo invitar al espectador no solo a contemplar sino a detenerse, a quedarse frente a esos ojos que no piden limosna, sino reconocimiento.

Cada título, cada texto que acompaña las obras, es una ampliación del universo interno de esos niños y niñas, que ya no tienen nombre propio porque pueden ser cualquiera.
Y eso es justamente lo que los vuelve tan urgentes.
En un mundo saturado de miles de imágenes, "Seguimos esperando..." no grita, pero permanece. Como el polvo, como el hambre y el abandono, como las preguntas que muchas veces evitamos hacernos.

"Seguimos esperando..." es también una crítica a la indiferencia, a aceptar lo inaceptable.
Una invitación a que todos cambiemos algo,
antes de que sea demasiado tarde